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4 claves para incrementar tu poder mental

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Los estudios científicos indican que uno puede volverse más inteligente a cualquier edad. ¡Dejate sorprender!

Entrenamiento cerebral para
agudizar la memoria, ejercicio aeróbico para conservar la sustancia gris,
meditación para afinar las conexiones entre el raciocinio y la emoción… Todo
esto suena muy bien, pero hay algo frustrante en los numerosos estudios que
identifican maneras de fortalecer el cerebro: sus alcances son limitados.

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Si bien es cierto que los
ejercicios para agudizar la memoria son mejores para su mente que, digamos,
ver reality shows en la televisión, lo máximo que pueden aportarle es un acceso más
confiable a conocimientos que ya están almacenados en sus neuronas. Si la
información no está allí, ninguna cantidad de entrenamiento cerebral le dirá
cómo funciona la economía mundial, a qué se debió la Guerra de las Malvinas o
por qué es importante el cuadro Las señoritas de Aviñón, de Picasso. Saber eso
quizá no le interese, pero piense en la información que podría mejorar
notablemente su vida cotidiana: ¿no sería grandioso poder entender y recordar
más de lo que lee y escucha, aprender y retener nuevas habilidades para mejorar
sus perspectivas laborales, o conectar fragmentos de conocimiento para saber,
por ejemplo, qué le entusiasma a su jefe?

Todos queremos saber más,
entender más profundamente, dar grandes saltos creativos, retener lo que leemos,
ver conexiones invisibles para los demás… no solo para aprovechar al máximo
lo que ya tenemos dentro de la cabeza, sino para ser, en dos palabras, más
inteligentes. Con un mayor poder mental podríamos saber de inmediato cuándo un
vendedor intenta engañarnos, entender los estudios médicos relacionados con
nuestras dolencias, captar el impacto de la recesión en nuestros aportes
jubilatorios y tomar decisiones más inteligentes en el trabajo, el amor y la
vida.

Una revisión de estudios
recientes sobre neurobiología y ciencias cognitivas reveló un hallazgo
extraordinario: el cociente intelectual (CI), que se consideraba prácticamente
inalterable después de la primera infancia, puede aumentar o disminuir. Y no
solo por uno o dos puntos. Según una investigación publicada en 2011 en la
revista Nature, el CI puede 62 aumentar la asombrosa cantidad de 21 puntos en
un período de cuatro años, o bien, bajar 18 puntos.

1. Cómo elevar su coeficiente intelectual

El CI, medido a través de una
batería de pruebas de memoria funcional, habilidades espaciales y
reconocimiento de patrones, entre otras, es la suma de una amplia gama de
capacidades cognitivas. Una diferencia en CI de 20 puntos «es
enorme», dice la científica Cathy Price, del University College de Londres,
quien dirigió la investigación. «Si una persona aumenta su CI de 110 a
130, pasa de ser promedio a superdotada. Y si su CI baja de 104 a 84, pasa de
ser promedio a estar por debajo de la media». Price realizó su estudio con
personas de entre 12 y 20 años, pero, en vista de los recientes hallazgos sobre
la capacidad del cerebro de cambiar incluso a los 60 o 70 años -la llamada
neuroplasticidad-, la experta cree que los resultados son válidos para todos.
«El desempeño en pruebas de CI podría cambiar significativamente en la
edad adulta también», señala. «El mismo grado de plasticidad [que se
observa en adultos jóvenes] puede estar presente toda la vida».

2. La importancia de la memoria de corto plazo

Aunque esta memoria se considera
solo uno de los componentes del CI general, estudios recientes indican que en
realidad puede ser la palanca para elevarlo. En una investigación sobre la
inteligencia dirigida por Susanne Jaeggi y Martin Buschkuehl, de la Universidad
de Michigan, se adiestró a voluntarios adultos para realizar una difícil prueba
de memoria de corto plazo: los sujetos oían pronunciar una serie de letras al
tiempo que veían una pantalla de computadora que iba mostrando un cuadro azul
en un lugar diferente; luego volvían a oír cada letra y tenían que recordar qué
posición ocupaba el cuadro azul en la pantalla. Cuanto más ejercitaron la
memoria de corto plazo, tanto mayor fue su mejoría en inteligencia fluida: la
capacidad de razonar y resolver problemas con independencia de los
conocimientos existentes (la prueba de razonamiento que se usó fue la llamada
de «matrices progresivas»: observar tres configuraciones geométricas
y elegir entre varias opciones la que continúa la serie).

En junio pasado, los
investigadores de Michigan obtuvieron los mismos resultados en niños en edad
escolar, lo cual indica que el entrenamiento de la memoria mejora el desempeño
en las pruebas de inteligencia y que, por consiguiente, podría ser el recurso
más eficaz para aumentar el CI, «Existe cierta controversia entre los
investigadores respecto a si el entrenamiento cerebral puede mejorar la
cognición», dice el neurocientífico Eric Kandel, de la Universidad de
Columbia, quien compartió el Premio Nobel de Medicina en 2000 por sus
descubrimientos sobre las bases celulares y moleculares de la memoria.
«Pero si ejercita su retentiva -por ejemplo, memorizando poemas-, es
probable que mejoren algunos aspectos de su función cognitiva».

3. Para ser más agudo, preste atención

Otra función cerebral que puede
entrenar para aumentar su CI es la atención, la cual, según los
neurocientíficos, es una condición indispensable para aprender. Sólo si presta
atención cuando lo presentan en una fiesta, podrá recordar el nombre de la
persona que más le guste. Existen pruebas de que los videojuegos de acción y los
de estrategia mejoran tanto la atención como la memoria. Jugar con ellos puede
aumentar su capacidad de concentrarse en los estímulos visuales y sonoros y
ayudarlo a recordar información. Otro elemento esencial para mejorar la
atención y la memoria es el interés. Si no le importa lo que lee, ve u oye, no
lo retendrá.

4. Los hábitos clave para tener un mayor poder mental

Vigorizar el cerebro exige
esfuerzo, pero lo bueno es que hay medios a su alcance para conseguirlo:


EJERCICIO AERÓBICO.
 Caminar 45 minutos al día, tres veces
por semana, estimula la producción del factor neurotrófico derivado del
cerebro, una proteína que contribuye a la formación de neuronas nuevas, al
aumento de conexiones sinápticas y al aprendizaje. Estudios dirigidos por
Arthur Kramer, de la Universidad de Illinois en Urbana – Champaign, y por Kirk
Erickson, de la Universidad de Pittsburgh, han demostrado que el ejercicio
aumenta la sustancia gris en la región del hipocampo que procesa conocimientos
nuevos, en particular la relación entre los distintos elementos de información
que conforman los recuerdos complejos. Esto tal vez no eleve su CI, pero
atiborrar su corteza cerebral con información sin duda lo volverá más erudito.


SIESTAS.
 En un estudio realizado en 2010, el psicólogo Matthew Walker
y sus colegas de la Universidad de California en Berkeley descubrieron que una
siesta no sólo puede restaurar la capacidad intelectual, sino también
aumentarla. Estudiantes que durmieron una siesta de 90 minutos a las 2 de la
tarde luego de hacer una tarea difícil para el hipocampo -aprender los nombres
de cerca de 120 personas desconocidas viendo fotos de sus caras- aprendieron
las asociaciones de nombre y rostro con más precisión después de la siesta que
antes, y mejor que los alumnos que no durmieron siesta. «En los
estudiantes que se mantuvieron despiertos se produjo un deterioro de la
capacidad de memoria, pero 66 al dormir una siesta se restauró esa capacidad a
un nivel aún más alto que el que tenían antes de dormir», señala Walker.
Los investigadores usaron electroencefalogramas (EEG) -gráficos en los que se
registran las corrientes eléctricas producidas por la actividad cerebral- para
hacer una predicción de ese efecto. El número de husos de sueño (un tipo de
descargas de actividad eléctrica) que los alumnos mostraron en el EEG durante
la siesta permitió pronosticar cuánto mejoraría su capacidad de aprender una
vez que se despertaran. Walker supone que los husos de sueño indican la
actividad del hipocampo mientras transfiere información a la corteza cerebral
para su almacenamiento permanente. Es como pasar datos de un dispositivo USB a
un disco duro, lo cual, según el psicólogo, «consolida en la memoria de
largo plazo la información descargada y deja libre el USB (el hipocampo) para absorber
nueva información». Cuanto mejor traslademos información del hipocampo a
la corteza cerebral, más información podremos obtener cuando la necesitemos.

• LA
MENTE EN BLANCO.
 Científicos de la Universidad Tohoku, en Japón, les pidieron
a 63 voluntarios que pusieran la mente en blanco a fin de medir su flujo
sanguíneo cerebral utilizando imágenes de resonancia magnética funcional. Los
que mostraron la mayor afluencia de sangre en la sustancia blanca que
interconecta las neuronas obtuvieron la puntuación más alta en una tarea que
exigía generar con rapidez ideas nuevas, según informaron los investigadores en
la revista PLoS One. Como ser creativos estriba en ver conexiones que otros
pasan por alto, resulta lógico que el aumento de actividad en la sustancia blanca
mientras el resto del cerebro descansa favorece la creatividad. Así que guarde
su teléfono celular y ponga su cerebro en funcionamiento mínimo.


CAFEÍNA.
 Tomar café podría aumentar su agudeza mental, revela un
estudio publicado en 2011 en la revista Nature Neuroscience. Unas ratas que
recibieron inyecciones de cafeína en una cantidad equivalente a la que
contienen dos tazas de café mostraron una mayor actividad eléctrica
interneuronal en la zona del hipocampo llamada CA2, según observaron Serena
Dudek y sus colegas del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental, de
los Estados Unidos. Y una mayor conectividad se traduce en mejor memoria y
mejor aprendizaje.

• UN
SEGUNDO IDIOMA.
 Cuando una persona habla con fluidez dos idiomas -por
ejemplo, el español y el francés- y quiere decir algo, en su cerebro se activan
los circuitos donde residen ambas lenguas. La corteza prefrontal tiene que
intervenir entonces para elegir la palabra adecuada; por ejemplo, ¿hombre u
homme? El «ejercicio» que la corteza prefrontal realiza con el
bilingüismo fortalece otras funciones que contribuyen a aumentar el CI, como la
resolución de problemas y cambiar de foco de atención, explica Ellen Bialystok,
científica cognitiva de la Universidad York, en Canadá. Incluso podría retrasar
por cinco años la aparición de la demencia senil.


ALIMENTOS Y ESPECIAS CON POTENCIAL BENÉFICO.
 Si
bien es cierto que una dieta saludable se asocia con un menor riesgo de
contraer enfermedades como la diabetes y el mal de Alzheimer, y de sufrir ataques
de apoplejía -los cuales dañan las funciones cerebrales-, no existen pruebas
firmes de que los complementos vitamínicos o ciertos alimentos ricos en
antioxidantes aumenten la inteligencia. Sin embargo, los científicos tienen la
mira puesta en algunos de ellos. Por ejemplo, varios estudios en pequeña escala
indican que la cúrcuma y el jugo de granada podrían mejorar la memoria y otras
funciones cognitivas.

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