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Verdades de los efectos del VIAGRA

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Enterate que produce la píldora azúl conocida como VIAGRA, sus efectos y como funciona.

Keryn se había acostumbrado a no tener relaciones sexuales. A los 49 años, había  advertido la falta de interés de su marido en los últimos años. Phil, de 55, tenía
evidentemente problemas para excitarse y se aislaba de ella físicamente. Luego Keryn descubrió algo que sacudiría su matrimonio hasta la médula. Encontró una caja de Viagra en el fondo de un cajón del baño. Su marido apenas la había tocado durante meses, así que, ¿para qué el Viagra? Keryn supuso de inmediato que Phil vivía una aventura. Se volvió suspicaz, enojada y alterada, y a pesar de varias semanas de terapia y la firme negativa de Phil respecto a la infidelidad, no pudo superar su desconfianza. Irónicamente, el intento de Phil por reavivar la pasión terminó por desbaratar su matrimonio de 18 años.

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La terapeuta sexual Heide McConkey dice que ha tratado a muchas parejas que han
descubierto que la pildorita azul es todo menos “mágica”. McConkey cree que si los hombres involucraran a su pareja en la decisión de recurrir al Viagra, estas crisis de pareja podrían evitarse.

En su papel como presidente de Impotence Australia, Brett McCann también ha visto los
inconvenientes de “la vitamina V”. Si bien reconoce que el Viagra ha “puesto el énfasis sobre la salud sexual masculina” y ha traído algunos cambios positivos, también advierte que puede crear tensión en una relación. “Los hombres que no han comentado el uso de Viagra con su pareja tal vez descubran cierta resistencia de su parte de volver a ser sexualmente activa. Puede haber miedo incluso en torno a la intimidad y al fármaco mismo”, observa.

La llamada píldora milagrosa cumplió diez años en 2008. En el decenio desde que el Viagra (citrato de sildenafil) llegó a los anaqueles, ha provocado una revolución
sexofarmacéutica al ofrecer a los hombres impotentes la oportunidad de volver a
llevar las riendas. Al relajar los vasos sanguíneos del pene, permite un mayor
flujo de sangre, lo cual, con la excitación, produce una erección.

El descubrimiento del Viagra a fines de los años 90 causó revuelo en la industria farmacéutica, en los medios y en los millones de hombres que tenían por fin la llave dorada de la virilidad eterna. Quienes sufrían de disfunción eréctil podían tragarse simplemente una tableta y ver su masculinidad restaurada ante sus ojos.

Tal vez le haya restaurado la función sexual a millones, pero también se le achacan al Viagra una serie de problemas físicos, que incluyen pérdida de la vista y destellos
azules en los ojos, pérdida del oído, infarto al corazón, congestión nasal, mareos y desvanecimiento. Aunque falta probar muchos de estos vínculos, existen efectos secundarios sociales muy reales.

Un estudio de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda, encontró que a las mujeres (de entre 33 y 68 años de edad) les preocupaba desde la pérdida de la espontaneidad hasta la posible infidelidad.

Parece ser que muchas mujeres cuyas parejas han entrado en la moda del Viagra sienten demasiada presión. Debido al alto costo de cada píldora, muchos varones tratan de sacarle el mayor provecho a su dinero realizando múltiples actos en un corto período.

La mayor frecuencia puede resultar física y emocionalmente agobiante para muchas mujeres. La insistencia del hombre en aprovechar al máximo la oportunidad puede sobreponerse a la falta de deseo de la mujer.

Según Brett McCann, las parejas que han disfrutado del mayor éxito con el uso del Viagra son aquellas que se han detenido a reflexionar sobre el impacto que pueda tener en sus interacciones el renovado vigor sexual. “Si un hombre evalúa probar el Viagra, yo le aconsejaría que hablara con su pareja desde el principio”.

McCann sugiere que el proceso para volver a la relación sexual debe ser lento y de colaboración mutua. “La intimidad extrema puede ser un cambio importante para una pareja que no ha tenido relaciones desde hace tiempo. No es como volver a andar en
bicicleta: se requiere de tiempo”.

En contra de la percepción popular, el Viagra no es un afrodisíaco. Los temores de que el hombre se vuelva promiscuo carecen en gran parte de fundamento. “No convierte a una persona en maniático sexual”, explica McCann.

“La capacidad de tener una erección no obligará a una persona necesariamente a tener
una aventura. El Viagra no es responsable de esa opción moral”.

Como lo expresó una mujer del estudio de Canterbury: “¿Por qué no pueden aceptar que la vida cambia y que no pasa nada si no pueden tener una erección? ¿Cuál es el problema?”

El problema, dice Pamela Supple, es que para muchos de nosotros la sexualidad es importante, independientemente de la edad que tengamos. “Es un mito que la gente mayor ya no quiere tener relaciones. Hay muchas personas grandes que tienen relaciones
frecuentemente hasta el día en que se mueren”.

Para algunos es una idea agotadora, pero para otros es evidentemente una invitación a beber de la fuente de la eterna juventud. Según lo ve Brett McCann, mientras sea una aventura compartida, el Viagra no tiene por qué tener inconvenientes. “Es una decisión
conjunta”, dice. “No se trata sólo del pene de él, sino de la relación”.

Verdades del Viagra:

  • En alrededor del 20% de los varones, no produce ningún resultado.
  • Por su efecto vasodilatador, los atletas lo han estado usando con éxito como una droga legal para mejorar su desempeño.
  • Aunque no existen pruebas claras de que cause ataques al corazón, puede ser mortal si se toma con medicamentos de nitrato, como los que se utilizan para la angina de pecho.
  • Se dice que los zoólogos chinos han estado suministrando dosis de Viagra a machos panda con la esperanza de aumentar los 30 segundos que dura el coito en promedio a 20 minutos, para mejorar las probabilidades de que logren fecundar a la hembra.
  • No provoca erecciones espontáneas ni persistentes. Una tableta dura de 4 a 6 horas en promedio, y la erección sólo ocurre cuando hay excitación.
  • Se dice que se ha vuelto popular entre hombres jóvenes que lo utilizan como antídoto a fármacos que inhiben la erección, como el éxtasis
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