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Las papas fritas más crujientes del mundo

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El poutine, un plato que podría convertirse en la comida más popular del mundo.

ENTRAR en CUALQUIER restaurante informal en Montreal, Canadá, luego de una salida nocturna es encontrarse con comensales devorando enormes montañas de poutine. Nacida en Quebec, provincia de habla francesa, esta exquisitez bloqueadora de arterias está congregando fanáticos en todo el mundo.

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¿Por qué? Bueno, ¡¿por qué no?! Papas fritas crujientes. Granos de queso cargados de textura que chirrean al contacto con los dientes. Salsa suficientemente liviana para escurrirse cuesta abajo a través de la montaña de papas y, al mismo tiempo, suficientemente espesa para sostenerse sin problema sobre un tenedor cargado de papas y trozos de queso derretido.

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El origen de la palabra “poutine” probablemente derive del término utilizado para indicar un “lío” o “mezcla rara” en la jerga quebequesa.

Sylvain Charlebois, experto en gestión de alimentos y autor de Poutine Nation, confirma que las primeras versiones del plato surgieron en 1957 en la ciudad tambera de Warwick, en Quebec. Un cliente hambriento llamado Eddy Lainesse pidió a Fernand Lachance, dueño de un restaurante, que le preparara trozos de queso y papas fritas y colocara todo en una bolsa de papel madera porque estaba muy apurado. Lachance cumplió con el pedido y, tal como cuenta la leyenda, dijo: “Ça va faire une maudite poutine!” (“¡Eso será un maldito desastre!”). La combinación se convirtió en un rotundo éxito en casse-croûte (puestos de comida rápida) en toda la provincia.

TENÍA QUE DESCUBRIR POR QUÉ EL POUTINE ERA EL PLATO CANADIENSE MÁS POPULAR EN TODO EL MUNDO.

Pero el plato tal como se lo conoce hoy fue completado en 1964 en la ciudad de Drummondville. El joven dueño del restaurante Le Roy Jucep, Jean-Paul Roy, quien casualmente era experto en salsas, fue el primero en bañar las papas fritas y trozos de queso con salsa de carne.

Hoy, la mayoría de las grandes cadenas de comida rápida, como KFC, McDonald’s, Burger King y otras, cuentan con esta opción en sus menús. Y una cadena especializada llamada Smoke’s Poutinerie ofrece más de 20 variantes de este plato, entre ellas, una con salsa al curry.

El poutine está apareciendo en muchísimos menús fuera de las fronteras de Canadá, como Londres, París, Nueva York, Shanghái, Buenos Aires, Moscú (donde lo han apodado “raspoutine”) e incluso el lujoso Mónaco.

Charlebois explica qué lo llevó a escribir Poutine Nation: “Tenía que descubrir por qué este plato tan exquisito, aunque nada sano, se había convertido en el plato canadiense más popular en todo el mundo”. Como parte de su investigación, Charlebois probó poutine en decenas de ciudades con diferentes resultados, desde una sorprendentemente buena versión en Brisbane, Australia, hasta un deslucido plato en Cleveland, Ohio. “Me sirvieron un poutine con mozzarella en polvo”, dice. “

Charlebois compara la historia del poutine con el glorioso ascenso a la fama de la pizza: una sencilla combinación de hidratos de carbono, queso y salsa, una ecuación muy poco sofisticada, pero tan sabrosa que se convirtió en una sensación global.

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