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La asociación civil Más Color mejora la vida

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Una asociación reúne a vecinos para que cambien el espacio en el que viven. 

Yo estoy feliz”, dice Mabel Gandolfo con una sonrisa gigante. Y mi hermana, que también es dueña de la casa, está muy contenta. No lo podemos creer. Después de todo, estos son los recuerdos de los viejos…” Sin desprenderse de la brocha ni dejar de pintar un segundo, Mabel cuenta que su casa no se pinta desde hace 34 años. Algo similar le pasó a un centenar de vecinos de El Pueblito, un rincón del barrio porteño de Pompeya.

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Empiezan por transformar el afuera. Saben que el cambio interior no se hace esperar. Es una revolución colectiva en la que cada uno aporta su granito. La asociación civil Más Color utiliza el poder de la pintura para mejorar el espacio público y, además, la vida de la gente. Sus integrantes viajan por distintos lugares del país para renovarlos. Siempre así: de afuera hacia adentro. Por estos días, en El Pueblito la suma de voluntades está generando el cambio.

La organización lleva adelante el proyecto Pompeya Pinta Bien junto con el Programa Puertas del Bicentenario y la empresa Sinteplast. La propuesta consiste en una acción comunitaria que no sólo busca la participación de los habitantes del barrio sino que se propone mejorar en forma concreta la calidad de vida de todos.

Iniciativas por el país

Conciencia ambiental

A partir de la reflexión y la  acción educativa, el grupo Mingaché generó una nueva conciencia ambiental entre los habitantes de Larroque, en Entre Ríos. Sus integrantes se suman a las actividades orientadas al cuidado del medioambiente organizadas por las escuelas locales, el municipio y otras instituciones. Así lograron, entre otras cosas, un cambio en el hábito de recolección de residuos al que denominaron “clasificación en origen”: los vecinos separan los residuos entre orgánicos, inorgánicos y peligrosos. Más info: mingache.blogspot.com
Enviada por norelia

Ayuda a los wichis

Desde hace más de 10 años, la Fundación Brindarse ayu-da a la comunidad aborigen wichi de El Potrillo, al oeste de Formosa. Además de construir un espacio para capacitar a la gente, la fundación emprendió un progra- ma de prevención a las adicciones. Necesitan ropa, juguetes y medicamentos.brindarse.org.ar  e.p. vanemelu

Cada vecino elige sus colores entre diez tonos en pintura látex y diez tonos en esmalte sintético. Son 92 casas ubicadas en cinco cuadras por la calle Arturo Beruti, tres por Santo Domingo y otras tres por Guaymallén, dos por Einstein y otra por Lancheros del Plata. “Lo interesante del proyecto es lo que logra la unión de organización, empresa, gobierno y vecinos”, considera la coordinadora social Clara Escalante.

La acción de los vecinos es clave. Entre todos, en talleres, arman una paleta de colores y reciben capacitación para pintar el frente de sus casas. Además de la sinergia que produce un grupo de personas que se une para cambiar el espacio que comparte, la acción estimula una sucesión de pequeños cambios. Los vecinos pasan de un rol pasivo a uno activo: se comprometen con el espacio público, se conocen y comienzan a interactuar entre ellos.

Hicimos un relevamiento cromático, histórico y ambiental. La paleta de colores tiene que ‘informar’ lo que pasó en el barrio y lo que el barrio quiere que pase. El color estimula y comunica”, explica la colorista Catalina Clusellas. “Realizamos un estudio muy completo de la cultura y la idiosincrasia de Pompeya, de un vecindario tan particular ubicado a la vera Riachuelo. Este proceso se verá reflejado en los frentes de las casas, por el uso del color y trabajos de fileteado en las numeraciones”, señala Escalante.

El objetivo de Más Color es utilizar el poder del color “porque integra, transforma, da vida, energía, alegría y belleza”, agrega. Y van más allá: “Creemos que una simple capa de pintura, especialmente elegida, puede producir un efecto profundo y duradero en las personas que habitan ese espacio”, asegura Clusellas.

“La clave del proyecto es que cada vecino aprendió en los talleres a preparar la superficie de las fachadas, a elegir los colores, y a pintar las paredes con sus propias manos. No es que alguien viene de afuera y les deja el trabajo hecho, y esto hace que la acción sea mucho más valorada por los vecinos. Se trata de un cambio profundo en el que ellos son los protagonistas”, destaca María Paz Aizpurúa, coordinadora del proyecto dentro del Programa Puertas del Bicentenario.

Conocerse y cambiar el barrio

Comenzaron en mayo, tocando el timbre a los vecinos quienes, poco a poco, fueron dejando atrás el recelo y la incredulidad. En junio se realizaron los talleres de capacitación. “Pasan cosas maravillosas. Los vecinos nos dicen que estaban dormidos y se despertaron. Se adueñaron del proyecto y se comprometieron afectivamente con él”, dice Catalina.

Más Color ya realizó ocho Pinta Bien en localidades de Salta, Santiago del Estero, Tucumán, Santa Cruz y Buenos Aires. También cruzaron la frontera para llevar su trabajo a Perú.

La idea nació hace ocho años por iniciativa de cinco personas. Diana Goransky, Ignacio Ichaso y María Cersósimo son los que completan el equipo. “Nos unía el gusto por la estética y tratamos de crear algo que uniera lo artístico con lo social”, cuenta Escalante. Los cambios sorprenden. En algunos pueblos, se abrieron restaurantes después de esta renovación, en otro llegó el transporte. En cada destino, se trabaja con distintos socios. Por ejemplo, para el Pico Truncado Pinta Bien se sumaron la fundación Crear Vale la Pena y la empresa Oxy Argentina para trabajar en el centro cultural Nuestro Lugar. No siempre son barrios los que se mejoran: en la localidad de Libertad, en Santiago del Estero, la descolorida Escuela N° 1.091 recuperó la vitalidad y el trabajo en grupo devolvió la motivación a docentes y alumnos. En la localidad bonaerense de Del Viso, el color transformó al Hogar-Taller Amanecer, un centro para chicos de la calle, que se integró al barrio.

Los integrantes de Más Color orientan y capacitan a los vecinos. En cada proyecto se realiza una pintada comunitaria, de algún espacio público, con la ayuda de todos. Una vez finalizada la tarea, destacados artistas pintan murales en esos espacios. En la esquina de Einstein y Arturo Beruti, la artista Ana Seggiaro realizó un mural, y un grupo de jóvenes alumnos del Taller de Fileteado de Ricardo Gómez, sabio en su oficio, colorearán los números de las 92 casas renovadas.

Color para un lugar olvidado

El Pueblito se asemeja más a una localidad del interior que a una zona porteña. No tiene luces de neón ni carteles. No pasan los colectivos y tiene difícil acceso.

En muchos lugares sólo se necesita ese chispazo que desate el cambio. Conocerse trabajando por un objetivo común, estimula a los vecinos. “En algunos lugares, ni se saludaban con los vecinos y después de unirse por este objetivo común, continúan haciendo cosas juntos”, reconocen las coordinadoras de Más Color.

“El proyecto despierta el espíritu familiar. Vienen parientes a ayudar a pintar e hicimos una pintada colectiva, con voluntarios, para ayudar a los que viven solos. Es un motivo de unión”, afirma Escalante.
Algo parecido les pasa a los Verdún. Diego vive en la casa desde hace 33 años con su mujer Lorena y sus hijos. La familia en pleno trabaja para mejorar la casa. Lorena repasa los marcos de las puertas, Matías ayuda al padre. Y Milagros no deja de sacar fotos. Es un acontecimiento familiar. “Nací acá y esta casa nunca se pintó. Aprovechamos esta oportunidad única”, asegura Diego.


Para AYUDAR

Las comunidades, entidades o empresas que quieran poner en marcha proyectos similares pueden ingresar en www.mascolor.org.ar o por e-mail a info@mascolor.org.ar.

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