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6 consejos para volar seguro si es mayor de 60

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mayores de edad preparados para el despegue

Si le gusta volar, no olvide estos consejos si es mayor de 60 años o tiene problemas de salud. 

1. Lleve consigo su historial médico

Gracias a los celulares y tablets, es fácil llevar su historial médico (consultas, resultados de pruebas, informes de imágenes) en sus viajes. Puede aprovechar las aplicaciones del celular y las herramientas digitales disponibles, que le permiten acceder a sus registros médicos y tener consigo información vital. Aun así, debe llevar un informe escrito de su historial médico. Incluya cualquier operación que haya tenido y la medicación que toma (nombre, dosis y horas de toma).

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Lleve la información en la cartera junto a su tarjeta de embarque, carné de vacunación y tarjetas de banco. Saber que está ahí es tranquilizador.

¿Por qué? Los teléfonos pueden fallar o quedarse sin batería. Si le pasa algo durante el viaje y no es capaz de comunicarse, su información médica proporcionará la información necesaria. Y si necesita atención médica mientras viaja, asegúrese de imprimir todas las pruebas que le hagan para que puedas llevarla a su médico cuando vuelva a casa. Serán clave para el seguimiento que deban hacerle y evitarán tener que repetir las pruebas.

2 – Comparta su itinerario de viaje

Envíe su itinerario a familiares o amigos cercanos, y asegúrese de incluir direcciones y números de teléfono para cada destino. Esto permite que sus seres queridos se mantengan en contacto si tiene problemas médicos mientras está fuera. Y si usted, el viajero, tiene a sus padres mayores en casa, asegúrese de que quien los cuida se pueda contactar con usted si hay algún problema de salud crítico.

Muchos de mis pacientes a sus 60, sesenta y tantos años están deseando viajar, pero les preocupa dejar a su padre/madre del que son cuidadores. Nunca desanimo a nadie a viajar a menos que tenga a alguno con una enfermedad grave repentina. ¿Qué pasa si un ser querido fallece mientras está de viaje? Francamente, a menos que pertenezca a una religión que requiera un entierro rápido, creo que no hay necesidad de que corra a casa.

Este consejo es válido siempre que los trámites funerarios ya estén organizados para sus seres queridos, lo que es una planificación inteligente. La pandemia nos ha enseñado que, en ausencia de una vigilia junto a la cama, es la celebración de la vida lo que importa.

3 – Póngase cómodo cuando vaya a volar

Los vuelos son físicamente duros. La escasa movilidad con una alta presión en cabina en altitud puede afectarnos.

Así que, además de ponernos mascarillas como precaución contra enfermedades transmitidas por el aire como la COVID-19, mi marido y yo usamos medias de compresión hasta la rodilla en vuelos largos. Reducen o incluso previenen la incómoda hinchazón del pie causada por el hecho de estar sentados durante horas embutidos en un asiento pequeño. Además, nunca nos quitamos el calzado mientras volamos. Sabemos que, si lo hacemos, nos costará un mundo volver a meter los pies hinchados de nuevo en los zapatos o botas al final del vuelo.

Las medias de compresión sujetan las venas de las piernas y permiten un mejor flujo sanguíneo. Esto ayuda a prevenir la hinchazón y la acumulación de sangre en las venas, reduciendo el riesgo de trombosis venosa profunda, cuando se forman coágulos que pueden causar una embolia pulmonar. También es muy importante levantarse y caminar por el pasillo durante el vuelo. Recomiendo dar un paseo cada dos o tres horas. Aunque tenga que saltar por encima de otros pasajeros y arriesgarse a bloquear el carrito de comida.

4 – Lleve consigo los básicos

Lleve una botella de agua reutilizable. Los padres envían a sus hijos al colegio con botellas de agua, pero rara vez vemos a los mayores con ellas. Si forma parte de un grupo de turistas, algunas excursiones en su destino pueden ofrecer horarios fijos de almuerzo y períodos de descanso, pero muchos viajeros se pasan fuera todo el día, a menudo con pocas provisiones e insuficientemente hidratados. Asegúrese de beber regularmente durante el día.

Mantenerse hidratado puede reducir los dolores de cabeza y los dolores corporales, lo que le ayuda a mantenerse concentrado y, lo que es más importante, reduce las probabilidades de caerse. Me gustan las botellas plegables y livianas porque se pueden guardar fácilmente en bolsas pequeñas, 750 mililitros es suficiente para un día, pero no tendrá que buscar desesperadamente un aseo.

Trate de beber alrededor de dos litros al día en total. Cuando salga para pasar el día fuera, no vaya demasiado cargado.

La “carga asimétrica” de los bolsos que se cuelgan del hombro tensionan el cuello y la parte superior del cuerpo. Una pequeña mochila, colgada de ambos hombros lo hará más cómodo. Ponga lo necesario en la mochila: agua, medicamentos, historia médica, protector solar, sombrero, tarjetas y efectivo. Dependiendo del tiempo, a lo mejor debe incluir un jersey, impermeable o paraguas plegable. Y mascarilla, especialmente para lugares concurridos.

5 – Bastones o andador

Mis pacientes viajeros me dicen que tienen dificultades para caminar por calles empedradas, senderos empinados y escaleras estrechas que encuentran en algunos destinos. Las vacaciones a menudo incluyen visitas a museos, jardines y yacimientos antiguos, y pueden incluir varias caminatas, con frecuencia más de 10 kilómetros, o alrededor de 12.000 pasos al día. Puede pasar factura a personas con problemas de rodilla, rigidez de cadera o dolor de espalda.

Muchos lugares turísticos que reciben viajeros mayores ofrecen bastones para caminatas y excursiones. Algunos incluso proporcionan tobilleras y rodilleras, pero es mejor llevarse un equipo que ya haya probado. Sopesa la posibilidad de llevar una rodillera (de neopreno con el área de la rótula expuesta) o una tobillera blanda. Cualquiera de las dos podría ser muy valiosa, ya que una presión leve sobre una articulación sensible puede reducir la hinchazón.

Recientemente, unos amigos míos llevaron a sus padres de 90 años a un viaje a Francia. Tuvieron que llevar dos andadores y una silla de ruedas plegable, todos embalados en la cabina del avión, junto con los cochecitos de bebé de otros pasajeros.

Estos artículos permiten disfrutar de viajes con personas mayores, o incluso pueden convertirse en una prioridad. Pida una silla de ruedas a la línea aérea. No solo para las personas mayores, sino para cualquiera que tenga dificultades para cargar con bolsas por el aeropuerto y estar de pie en largas colas de aduanas e inmigración.

Para evitar cualquier esfuerzo físico antes de llegar a su destino, puede pedir a su médico un informe solicitando el uso de una silla de ruedas para transitar por los aeropuertos (aunque las líneas aéreas no suelen pedirlo). Algunos aeropuertos ofrecen carritos de golf en lugar de sillas de ruedas. Pregunte a su compañía con antelación.

6 – Otros imprescindibles al volar

Tome pasaporte, anteojos de lectura, gafas de sol, dinero, datos de contacto, información médica, itinerario, teléfono, adaptadores de corriente y frascos pequeños para los artículos de aseo. Otros elementos básicos importantes son el protector solar con un FPS de 50 o más y un sombrero para proteger cuero cabelludo, orejas y la parte posterior del cuello (áreas que parecen no tener nunca suficiente protector solar).

No se olvide de toallitas antibacterianas: son útiles para limpiar las superficies que lo rodean en aviones y en ómnibus, por ejemplo.

Y si quiere estar súper preparado, añada un antihistamínico a su equipaje. Lleve siempre los medicamentos recetados en su bolsa de mano, no en el equipaje facturado; reemplazarlos podría ser difícil si sus maletas se pierden o retrasan. Y si viaja con opiáceos recetados para el dolor crónico, lleve un informe de su médico que declare exactamente lo que lleva.

Del mismo modo, si es diabético, coloque su glucómetro (para medir el azúcar en sangre) en su bolsa de mano. Si está tomando anticoagulantes, no olvide llevar su kit de prueba INR (que monitorea el riesgo de coagulación de la sangre).

Dra. Jean Marmoreo de Canadian Geographic

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