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La soja que hace bien

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¡Conocé sus propiedades y lo bien que hace al cuerpo!

El cultivo del poroto de soja tuvo su origen en China hace más de 10.000 años, en donde ha sido reverenciado por su gran versatilidad y por sus beneficios nutricionales. La soja era considerada una de las cinco semillas sagradas junto con el mijo, la cebada, el trigo y el arroz. Hoy en día es el alimento más cultivado en el mundo entero, y sobre el que se han realizado mayor cantidad de estudios que lo relacionan con la buena salud.

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La soja es la legumbre con mayor concentración de proteínas (entre un 35 a 40 por ciento), que son de excelente calidad ya que contienen todos los aminoácidos esenciales que  nuestro organismo necesita. Es por eso que, en épocas de crisis y sobre todo en países en vías de desarrollo, ésta ha sido señalada como el reemplazo ideal de las carnes.

Por su parte, el aceite de soja es principalmente una grasa poliinsaturada (ayuda a disminuir el colesterol) y aporta ácido linoleico, un ácido graso que el organismo necesita y no puede producir por sí solo. Además, este aceite posee vitamina A, E, del complejo B y minerales como fósforo, calcio, magnesio, hierro y cobre. También aporta fitonutrientes como las isoflavonas que tienen una actividad hormonal comparable con los estrógenos, importante para la salud de las mujeres, en particular, y la del corazón.

Decenas de estudios médicos relacionaron a las isoflavonas con la reducción de los síntomas de la menopausia, la disminución en la pérdida ósea y el efecto protector contra las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, su consumo elevado, sobre todo en forma de suplementos, no es recomendable en niños menores de 5 años, ni en mujeres que están en riesgo o padezcan cáncer de mama, o cualquier otro cáncer hormono-dependiente.

Como si fuera poco, el aporte de fibra de esta legumbre es contundente: nueve gramos de fibra cada 100 gramos de soja, lo que implica que al ingerirla brinda sensación de saciedad y ayuda a regular la función intestinal.

Gracias a la gran versatilidad de la soja pueden prepararse con ella variados platos. Para su elaboración, primero hay que lavar los granos, remojarlos por alrededor de 12 horas (una parte de soja en cinco partes de agua), cambiar el agua al menos una vez, y cocinarlos durante una hora. Al cocinarse, la soja se ablanda, pero no llega a deshacerse por completo. Los granos enteros pueden usarse en rellenos, en guisos, ensaladas; en forma de harina, con ellos pueden prepararse galletitas, tortas y budines. Como leche, la preparación de postres, flanes, salsa blanca y quesos.

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