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Ansiedad: cómo cuidarse y evitar este trastorno

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Salud mental: cómo prevenir y liberarse de la ansiedad.

Por Beth Weinhouse

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¿Cómo se siente? No, no me refiero a su congestión nasal o al dolor en las rodillas. Me refiero a cómo se siente. Están sucediendo tantas cosas en el mundo en este momento que muchos de nosotros nos sentimos estresados, preocupados y ansiosos. Las encuestas que preguntan a las personas qué les preocupa enumeran una amplia gama de temas, entre los que se incluyen la seguridad de sus familias, el acceso a la atención médica, el robo de identidad, el pago de facturas, la epidemia de opioides, la soledad, las redes sociales, la seguridad laboral, el impacto de las tecnologías emergentes, la política y la polarización política, el cambio climático y sus desastres naturales, la actualidad y la situación mundial. No es de extrañar que estemos tan preocupados.

El rápido ritmo de cambio en tantos ámbitos en este momento es una parte importante del problema. “El cambio genera ansiedad y, a veces, depresión”, afirma Linda Rosenberg, que reciente mente dejó su puesto en el departamento de psiquiatría de la Universidad de Columbia para asesorar a empresas que se dedican al campo de la salud mental. “Los jóvenes ven en Instagram vidas idealizadas que aumentan su ansiedad. Les preocupa no conseguir trabajo debido a la inteligencia artificial” —afirma—.

Las personas mayores experimentan soledad. Viven más tiempo y pierden amigos y familiares”. La pandemia ha hecho que las personas se acostumbren más a vivir online, lo que ha aumentado la sensación de aislamiento y soledad en todas las edades. Después de años de dar prioridad a nuestra salud física, las personas ahora se están volviendo más introspectivas.

Las resoluciones populares de Año Nuevo siempre han incluido promesas de mejorar la salud física mediante la pérdida de peso, el ejercicio y una alimentación saludable. Pero el año pasado, según la Asociación Americana de Psiquiatría, un tercio de los estadounidenses se propuso como resolución de Año Nuevo dar prioridad a su salud psicológica y emocional. Las cosas que la gente se propuso hacer para el año que viene incluían meditar, pasar más tiempo en la naturaleza, tomarse un descanso de las redes sociales y acudir a un terapeuta.

La frase “no estás solo” suena a cliché, pero nunca ha sido más cierta. Ken Duc kworth, director médico de la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales (NAMI), afirma que parte del cambio comenzó con la pandemia, cuando el estrés y la ansiedad parecían casi norma les. “Se convirtió en algo nuestro, en lugar de algo ajeno —afirma—. La mayoría de nosotros teníamos a alguien en nuestra vida que estaba pasando por dificultades en ese momento. Más personas estaban dispuestas a hablar de ello”. Y para aquellos cuyo estrés y ansiedad interferían en su vida cotidiana, bus car ayuda para su salud mental se convirtió en algo más aceptado.

Actualmente, los trastornos de ansiedad y la depresión son los mayores retos de salud mental a los que se enfrentan las personas. Y aproximadamente 1 de cada 4 de nosotros afirma haber experimentado al menos un problema de salud mental en el último año. Quizá estemos ante una crisis de salud mental. “Hay un aumento en las tasas de depresión y ansiedad. Tenemos una crisis de trastornos por abuso de sustancias. Estoy de acuerdo: estamos en una crisis de salud mental”, afirma Mar keta Wills, directora ejecutiva y médica de la Asociación Americana de Psiquiatría, y añade que las tasas de ansiedad y depresión están aumentando entre los jóvenes.

Una lenta evolución Es cierto que algunos de estos cambios comenzaron con la pandemia. Pero muchos de los retos actuales de salud mental comenzaron en realidad antes. “Durante la pandemia, se produjo un aumento de la depresión y la ansiedad. Pero muchos ya alertaban antes de la pandemia de que la salud mental estaba empeorando”, afirma Madeline Reinert, directora sénior de salud poblacional de Mental Health America. “La pandemia parece haber acelerado un aumento que ya se estaba produciendo y haber llamado más la atención sobre él”. De hecho, durante la pandemia se observó cierta mejora en algunas áreas de la salud mental. Aunque pueda parecer contradictorio, los expertos explican que durante una crisis, como una guerra, un desastre natural o una pandemia, las personas suelen centrarse en superar el reto y sobrevivir. Un ejemplo: las tasas de suicidio disminuyeron ligeramente durante la pandemia de COVID-19. Sin embargo, desde entonces, la mayoría de los indicadores de salud mental han vuelto a los niveles previos a la pandemia. “En los Estados Unidos, la depresión y la ansiedad en los adultos y adolescentes han aumentado alrededor de un 60 por ciento en la última década”, afirma Wills. Y el suicidio y la sobredosis de drogas siguen siendo las principales causas de muerte en este país. Aunque es normal sentirse ansioso por lo que está sucediendo en el mundo hoy en día, “si el estrés y la ansiedad están obstaculizando su vida cotidiana y haciéndolo sentir mal, por favor, busque ayuda”, insta Wills.

En buena compañía

“Creo que lo positivo de la pandemia ha sido un cambio profundo en nuestra forma de pensar sobre la salud mental”, afirma Duckworth. “El COVID ha abierto un debate sobre la salud mental y la adicción”. Wills añade: “Nos hemos vuelto más abiertos y transparentes en torno a las cuestiones de salud mental, algo que no ocurría antes de la pandemia. Me anima el hecho de que muchas más personas busquen la ayuda que necesitan una vez que se dan cuenta de que tienen un problema de salud mental. Hay mucha más gente dispuesta a recibir tratamiento que hace quizás 5 o 10 años, antes de la pandemia”. Y luego está la enorme influencia de la cultura popular. “Una de las cosas que ha tenido mayor impacto es cuando las celebridades se sinceran y hablan de sus propias experiencias y recuperación”, dice Rosenberg. Muchas, muchas celebridades, entre ellas el príncipe Harry de Gran Bretaña, la atleta Simone Biles y la cantante y actriz Selena Gomez, han hecho precisamente eso. Andrea Paquette, una joven que se hace llamar Bipolar Babe, es la presidenta de la Stigma-Free Mental Health Society (Sociedad para la Salud Mental sin Estigma). Ha compartido su propia experiencia en más de 850 escuelas, lugares de trabajo y eventos, conectando con miles de personas que luchan contra trastornos de salud mental. Este tipo de franqueza puede ayudar a la gente a darse cuenta de que las enfermedades mentales pueden afectar a cualquiera. La desestigmatización no solo ayuda a las personas a dejar de lado cualquier vergüenza, sino que también las anima a buscar ayuda y alienta al gobierno, a los empleadores y a las comunidades a ofrecer esa ayuda. Una reciente investigación conjunta de la consultora Harris Poll y la Asociación Americana de Psicología reveló que casi 9 de cada 10 adultos estadounidenses afirman ahora que tener un tras torno de salud mental no es nada de lo que avergonzarse. Pero eso no significa que la salud mental esté ahora libre de estigma. Más de un tercio de las personas encuestadas admitieron que seguirían viendo a alguien de forma diferente si se enteraran de que esa persona tiene un problema de salud mental. Así que aún queda mucho por hacer. “El tratamiento de la salud mental se ha diferenciado de otros cuidados de salud en que se realiza a puerta cerrada —afirma Rosenberg—. Cuando alguien tenía una enfermedad física, la gente le llevaba golosinas para consolarlo. Pero la gente no hacía eso cuando alguien tenía una enfermedad mental. La gente no hablaba de ello”. Ahora, al menos, están empezando a hacerlo.

Cuando la ansiedad es grave

Aunque los trastornos de ansiedad, depresión y abuso de sustancias pueden liderar las estadísticas, los trastornos mentales menos comunes, como el tras torno bipolar y la esquizofrenia, no están desapareciendo. Es posible que estos trastornos reciban menos atención porque su prevalencia no varía tanto en relación con factores externos como las pandemias y la división política. Quizás debido a que son más graves y menos comunes, el estigma que rodea a estos trastornos no ha disminuido tanto como el estigma que rodea a la ansiedad y la depresión. Los investigadores y quienes tratan las enfermedades mentales afirman que es prioritario encontrar nuevas formas de identificar estos trastornos mentales graves de forma más temprana, así como proporcionar un tratamiento accesible y eficaz y educar al público.

Cambio de prioridades

En la actualidad, solo alrededor de la mitad de las personas de este país que padecen alguna enferme dad mental reciben trata miento, por diversas razones. “Menos de la mitad de todos los condados de Estados Unidos tienen un solo psiquiatra —afirma Reinert. Muchas de esas zonas son áreas rurales. A nivel nacional, hay 340 personas por cada psiquiatra. Por lo tanto, en muchos lugares, es posible que las personas tengan que desplazarse a varios condados para recibir atención, lo que puede estar fuera de su alcance». El dinero también es un factor importante, ya que 1 de cada 4 adultos que sufren trastornos mentales frecuentes no puede acudir al médico debido al costo. Gran parte de lo que se está haciendo en este campo tiene como objetivo abordar estas desigualdades en el acceso y la asequibilidad. Una forma en que los expertos esperan llevar la atención de salud mental a más personas es permitiendo que los médicos ofrezcan esta atención en colaboración con expertos en salud mental. “La atención colaborativa permite a los médicos consultar con profesionales de la salud mental para que las personas puedan recibir atención de salud mental con su médico de cabecera”, explica Wills. Con la atención colaborativa, usted podría acudir a un proveedor de atención médica por un dolor de garganta y esa persona también podría ayudarlo a lidiar con la ansiedad que siente. De hecho, la mayoría de los tras tornos de salud mental leves a modera dos ahora son tratados por médicos de atención primaria, añade.

Los expertos en salud mental también están trabajando para normalizar las pruebas de detección de salud mental en los centros de atención médica. Por ejemplo, cuando llena un cuestionario antes de su revisión médica anual, es posible que le pregunten por su estado de ánimo y sus emociones, además de por sus síntomas físicos. “Si le preguntan constantemente por su salud mental, no resulta tan incómodo plantear una preocupación”, afirma Reinert. El otro gran cambio que se avecina en la atención de la salud mental tiene que ver con la tecnología emergente. Durante la pandemia, muchas personas se acostumbraron a recibir atención de salud mental a través de la telesalud, y esa tendencia ha persistido, lo que permite a las personas recibir atención de salud mental desde casa. Aunque las nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA) son muy prometedoras, por ahora algunos expertos recomiendan cautela. “Es un sector no regulado, y la protección de la privacidad de los datos es primordial —afirma Duckworth—. Estamos abiertos a aprender si hay alguna forma de que esto pueda satisfacer algunas de las necesidades. Pero tiene que haber protecciones, directrices”

Wills añade: “Creo que la tecnología será una fuerza importante para el tratamiento de la salud mental en el futuro, desde el diagnóstico hasta el tratamiento, pasando por la investigación. Pero no creo que la IA vaya a sustituir la interacción humana, esa conexión humana tan importante”. No todo es positivo Desgraciadamente, algunas de las tendencias positivas en este campo se ven contrarrestadas por nuevos retos y obstáculos para el tratamiento. Es posible que algunos hospitales no den prioridad a la atención de la salud mental, ya que no genera tantos ingresos como otros tipos de tratamientos médicos. “Las cirugías cardíacas, las cirugías de columna y la oncología generan mucho dinero — comenta Rosenberg—. El tratamiento de los trastornos mentales no es rentable. Y los tabúes persistentes sobre la salud mental, además del alto costo y la falta de cobertura de los seguros, siguen haciendo que el tratamiento sea inaccesible para muchas personas”. Sin embargo, lo más preocupante de todo, según los expertos, son los recortes de financiación en las obras sociales y medicinas prepagas. Estos recortes afectan a los asociados e incluso la salud mental en las zonas rurales ya es una crisis.

Ayuda para liberarse del ansiedad

Si siente que necesita ayuda… Si se siente abrumado por el estrés y la preocupación o experimenta otros síntomas psicológicos preocupantes, hay muchos recursos disponibles a los que puede acudir en busca de ayuda, independientemente de dónde viva o cuáles sean sus circunstancias personales.

✦ Pida consejo a su familia, amigos y vecinos. “A menudo, la mejor información proviene de personas que usted conoce”, afirma Rosenberg. Es posible que le ofrezcan una nueva perspectiva o le orienten hacia recursos que usted desconocía.

✦ Consulte a su médico de cabecera. La mayoría de los trastornos de ansiedad y la depresión leve a moderada pueden tratarse sin necesidad de acudir a un especialista en salud mental, como un psiquiatra. Si necesita una derivación, su médico de cabecera puede ayudarle a encontrar el terapeuta adecuado para el tratamiento.

✦ Si trabaja para una gran empresa, es posible que tenga acceso a un programa de salud mental (de su prepaga y obra social) como parte de sus beneficios. Consulte con el departamento de recursos humanos para obtener más información.

✦ Compruebe las prestaciones de su seguro médico y llame para obtener recomendaciones. Es posible que cubra parte de la terapia y otros tratamientos. Los terapeutas y las clínicas pueden ofrecer aranceles diferencia dos para que los tratamientos no estén fuera de su alcance, así que averigüe.

✦ Busque programas de apoyo a la salud mental en su barrio; muchos son gratuitos para los residentes.

✦ Si está en crisis, llame al 0800 345 1435 (en la Argentina), la línea nacional de ayuda para suicidios y crisis.

✦ Busque en Internet, donde encontrará mucha información. La ciudad de Buenos Aires ofrece un servicio de atención de salud mental durante las 24 horas, todos los días del año (0800 333-1665). La Red de Asistencia Psiquiátrica (redap.com.ar) ofrece asesoramiento gratuito en toda la Argentina. Además, existen otros lugares y espacios con personas que pueden escucharlo, acompañarlo y ayudarlo como iglesias, clubes barriales, y escuelas. No importa lo que sienta, hay ayuda disponible. Solo tiene que pedirla.