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13 chistes cortos para reír en familia

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la risa

Una selección de chistes de nuestros clásicos: «La risa, remedio infalible» y «Así es la vida» que prometen sacarte una sonrisa.

Quienquiera que haya permitido que Vince Rozmiarek se hiciera cargo del tablero de anuncios del centro comunitario de Indian Hills, Colorado, hizo que convirtiera a la pequeña ciudad en un hazmerreír. Y sus habitantes parecen estar encantados con el resultado. Esta es una pequeña muestra:

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  • La cantidad de sueño que necesita una persona promedio es de 5 minutos más.
  • Matarlos con amabilidad está tomando mucho más tiempo del que yo esperaba.
  • Los planes para una oficina sin papel parecían muy buenos en el papel.

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Un rabino de un pequeño poblado, intrigado por el motivo del con sumo de cerdo, desea probarlo, pero no encuentra ningún lugar donde pueda pasar desapercibido. Así que decide viajar a una ciudad lejana, entra en un restaurante y ordena el primer plato de cerdo del menú. Veinte minutos más tarde, el presidente de su congregación entra al lugar justo cuando el mesero lleva a la mesa la orden del rabino: un lechón asado entero con una manzana en la boca. El presidente queda atónito. Pero el rabino sale al paso rápidamente. —¡Qué sitio tan elegante! —exclama—. Mire nada más cómo sirven la manzana que pedí. —TIMES-UNION (ALBANY, NUEVA YORK)

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Un hombre entra en un bar de Boston y pide tres vasos de whisky. Bebe solemnemente cada uno de ellos, paga y se marcha. Un día después hace exactamente lo mismo. Al tercer día, intrigado, el mozo le pregunta: —¿Por qué siempre ordena tres tragos? —Bueno —contesta el sujeto—, uno es para mí y uno para cada uno de mis hermanos: Dennis, que está en Seattle, y Hank que vive en Dallas. Me hace sentir como si siguiéramos bebiendo juntos. Sin embargo, un mes después, Kevin pide solo dos tragos de whisky en el mismo bar. —Detesto preguntar —comenta el camarero—, pero ¿murió alguno de sus hermanos? —No, no —dice el cliente—. Simplemente, he decidido dejar de beber. —bartendersbusiness.com

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Soy una persona positiva. Para mí, quedarse calvo no se trata de perder el cabello, sino de ganar cara. No es una línea de cabello que retrocede, sino una frontera facial que avanza. Es algo emocionante. Algún día tendré una cara completa en la cabeza. —Sheng Wang, comediante

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Cuando mi hija entró a la escuela primaria, hizo nuevos amigos y empezó a ir a casa de cada uno de ellos después de la escuela. Cada vez que recogía a mi hija en alguna de las casas, la madre insistía en decirme el gran trabajo que estaba haciendo con ella. Era amable de su parte, pensaba yo, pero un poco exagerado. Simplemente, estaba haciendo lo que hacen todas las madres, ¿no? Finalmente, le señalé esto a una de las mamás. Ella me dio unas palmaditas en el brazo y dijo: —Sí, estás haciendo exactamente lo que su verdadera madre hubiera querido que hicieras. Al poco tiempo me enteré de que mi hija, que tiene una gran imaginación, les había contado a todos sus amigos que su familia había naufragado, que sus padres se habían ahogado y que yo la había rescatado y adoptado. Obviamente, tuve que aclarar las cosas, pero debo admitir que extraño que me traten como a un héroe en el patio de la escuela. —Kay Stead, comediante

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Tenía 11 años cuando, como parte de una excursión de la iglesia, fui por primera vez a un parque de atracciones. Mientras subía nervioso a mi asiento en la montaña rusa junto al párroco, este me dijo —No tengas miedo, solo es una atracción. A los pocos segundos de empezar la atracción, y tras varias vueltas tortuosas, me salieron por la boca todas las malas palabras que sabía. Afortunadamente, la atracción terminó. Cuando el cura se levantó, sonrió y dijo: —Nos vemos mañana en confesión. —John Murray Jr., Estados Unidos

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Mientras arrastraba una escalera por la casa, le dije a mi esposo. —Voy a sacar unas cajas pesadas de la parte superior del armario. Quizá deberías acompañarme; está muy alto y podría caerme. Mi marido se levantó de un salto de su sillón reclinable y dijo: —Por supuesto, cariño, déjame ir por mi cámara. —Carla Kootstra, Estados Unidos

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Mi hijo se refiere a mi armario como mi “despensa de ropa”. No se equivoca. —Anna Smith, Estados Unidos

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Mi mamá descargó la aplicación de Uber y pidió un viaje por primera vez. Tiene 66 años, nunca lo había hecho, ¡y estoy muy orgullosa de ella! Me sentí menos orgullosa al saber que, en el proceso, se apuntó accidentalmente para convertirse en conductora de Uber. —@joremmons

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Cuando el papá de un amigo mío llenó un formulario de información personal en la farmacia, se declaró “bisexual”. —No eres bisexual — le recordó su esposa. El hombre se encogió de hombros y dijo: —Creí que bisexual significaba que creía en una relación de dos personas. —Michelle Anderson, Estados Unidos

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Muy emocionada por la llegada del nuevo bebé de mi sobrina, estaba buscando una tienda de bebés en Brooklyn donde pudiera comprar un regalo. Una tienda había cerrado; otra parecía estar solo en Internet. Finalmente, encontré un lugar adorable, lleno de juguetes y ropa. Me quedé prendada de inmediato de una chaquetita de felpa. —¿Es para recién nacido? —le pregunté al empleado. El dudó unos segundos y respondió: —Pues depende de la raza. —Debbie Plumer, en el New York Times

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Que a mi mamá le guste su nuevo teléfono móvil no significa que sepa cómo funciona. Un día, mientras hablaba por teléfono con ella, noté que parecía reacia a terminar la llamada. Me conmovió que no quisiera poner fin a nuestra charla. Así fue hasta que, tras numerosos intercambios de despedidas, murmuró en voz baja: —Tengo que aprender a colgar este teléfono… —D. Sargento, Estados Unidos

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No es que mi marido y yo tengamos miedo de nuestra hija adolescente, pero acabamos de jugar a piedra, papel o tijera para ver quién iba a despertarla.