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Héroe anónimo: un hombre que nunca había peleado arriesgó su vida por mí

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heroes mi salvador

Un hombre se convierte en un héroe de manera inesperada.

Por Derek Burnett

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Poco después de las 11 de la mañana del día de Año Nuevo de 2024, Lynn William Segebart se detuvo en una estación de servicio en Palm Springs, Florida, cerca de su casa en Lantana. Al día siguiente comenzaría una nueva semana laboral en su trabajo como gerente de inventario de una distribuidora de bebidas, y se detuvo para comprar una botella de agua.

Mientras esperaba en la fila de la caja detrás de otros clientes, escuchó gritos provenientes del exterior. Los demás clientes de la tienda no escucharon nada o decidieron ignorar el alboroto. Segebart, de 61 años, dejó el agua y salió corriendo. Lo que vio lo impactó: junto a las bombas de combustible, un hombre estaba siendo apuñalado.

Momentos antes, Enrique Velásquez, de 21 años, estaba cargando combustible en su Chevy Camaro azul cuando un hombre al que nunca había visto antes salió del otro lado de las bombas y le dijo: “Hoy te voy a matar”.

Antes de que Velásquez pudiera reaccionar, su agresor, José Juan Mi randa, de 43 años, sacó un cuchillo dentado de 15 centímetros y comenzó a clavárselo en la cara y el cuerpo. Retrocediendo, Velásquez tropezó con la manguera de combustible y cayó al suelo, con Miranda aún atacándolo. Cuando Segebart llegó, Miranda estaba arrodillado sobre su víctima y ya lo había cortado y apuñalado varias veces. Segebart corrió detrás de Mi randa y le agarró la muñeca derecha con ambas manos.

Miranda era decididamente más grande que Segebart, que mide 1,65 metros y tiene una complexión delgada, y casi 20 años más joven. Aun así, Segebart consiguió tirar con tanta fuerza que Miranda estiró el brazo. Atrapado en esta posición, Segebart lanzó todo su peso sobre la espalda de Miranda y los dos cayeron hacia adelante sobre Velásquez, que gritaba, con el cuchillo aún firmemente agarrado en la mano de Miranda.

Segebart tiró y retorció la mano que sostenía la hoja, pero Miranda se aferró mientras los dos hombres gruñían y luchaban.

Si no puedo quitárselo, pensó Segebart, tal vez pueda inutilizarlo. Con todas sus fuerzas, agarró el cuchillo cerca de la empuñadura y lo empujó contra el pavimento. El filo dentado de la hoja cortó el dedo meñique izquierdo de Segebart, pero él siguió presionando con todas sus fuerzas. Finalmente, la hoja se dobló, lo que la inutilizó para apuñalar, pero seguía siendo muy peligrosa.

Héroe inesperado

Preso de una nueva y repentina furia, Miranda giró la cabeza e hincó los dientes en el antebrazo derecho de Segebart. El dolor era cegador. Segebart tenía que actuar. Con ambas manos aún ocupadas en la lucha por el control del cuchillo, solo tenía otra arma a su disposición: su cabeza. Se echó hacia atrás y golpeó con la frente la base del cráneo de Miranda, una, dos, tres veces.

El agarre de Miranda se aflojó, lo que permitió a Segebart sacar el cuchillo de sus dedos y lanzarlo con estrépito al pavimento. Mientras tanto, otro transeúnte, Mario Fiallos, que estaba inflando las llantas de su camioneta, corrió hacia ellos. Ayudó a apartar a Miranda de Velásquez y a sujetarlo hasta que llegó la policía.

Velásquez fue trasladado de urgencia a un centro de traumatología cercano, donde fue atendido por múltiples puñaladas en la cara, los brazos, las piernas y la parte superior del pecho, y una mordedura en el hombro izquierdo. Miranda fue acusado de intento de asesinato en primer grado con arma mortal. Su caso, que aún está pendiente, ha sido transferido a la división de salud mental del sistema judicial del condado de Palm Beach. Aún se desconoce el motivo del ataque.

En cuanto a Lynn William Segebart, es un hombre afable y de voz suave que nunca antes se había visto envuelto en una pelea. Entonces, ¿por qué se apresuró a intervenir en la emergencia de otra persona, sabiendo que podían matarlo? Después de pensarlo un poco, Segebart dice con tristeza: “Perdí a mi hijo un año antes. Se quitó la vida. No me importaba lo que me pasara a mí. No quería que otra persona pasara por lo mismo que yo al perder a mi hijo”